Cerebro y adicción

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la adicción como una enfermedad cerebral que provoca una búsqueda compulsiva de la droga y su uso, a pesar de las consecuencias adversas que ésta provoque. La fisiopatología de la enfermedad sugiere una interacción entre mecanismos cerebrales, cambios genéticos y medio ambiente.

Para que un sujeto sea diagnosticado como adicto debe sentir un fuerte deseo por consumir la droga, tener dificultad para controlar su consumo, presentar síndrome de abstinencia cuando interrumpe o reduce su consumo, presentar tolerancia a sus efectos, abandonar actividades que son ajenas al consumo de la droga, ocupar el mayor tiempo en conseguir y consumir la droga y persistir en su uso a pesar de que nota claramente que le perjudica.

Uno de los resultados de la utilización de drogas psicoactivas es que el sistema cerebral que regula el placer, minimiza la sensación agradable que produce un reforzador natural (como el alimento o el sexo) y ahora sólo es activado por la droga. Conforme el sujeto continúa utilizando drogas la respuesta de placer va haciéndose más pobre, por lo que tiene que aumentar la dosis. Este fenómeno es la tolerancia. Las drogas de abuso compiten con gran ventaja sobre el alimento, el agua, el sexo y varios otros reforzadores naturales.

Cuando después de un largo período de consumir drogas se suspende el consumo, el usuario siente una imperiosa necesidad del efecto de la sustancia, conocida como síndrome de abstinencia. Al usuario no le queda más remedio que seguirse administrando la droga combatir el malestar que le produce la ausencia de droga.

 

Méndez, M., Et. Al. (2010). El cerebro y las drogas, sus mecanismos neurobiológicos. En: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252010000500009

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